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En un giro: la misteriosa epidemia del baile de 1518

En un giro: la misteriosa epidemia del baile de 1518

En un giro: la misteriosa epidemia del baile de 1518

Waller, John C. Departamento de Historia, (Universidad Estatal de Michigan)

Esfuerzo Vol.32 No.3 (2008)

Resumen

En 1518, una de las epidemias más extrañas de la historia registrada azotó la ciudad de Estrasburgo. Cientos de personas se sintieron embargadas por un impulso irresistible de bailar, brincar y saltar en el aire. En casas, pasillos y espacios públicos, mientras el miedo paralizaba la ciudad y los miembros de la élite se desesperaban, el baile continuó con una intensidad sin sentido. Rara vez se detenían para comer, beber o descansar, muchos de ellos bailaban durante días o incluso semanas. Y en poco tiempo, coinciden las crónicas, decenas de personas morían de agotamiento. ¿Qué fue lo que pudo haber impulsado a unas 400 personas a bailar, en algunos casos hasta la muerte?

La plaga danzante

Situada junto al río Rin en el extremo occidental del Sacro Imperio Romano Germánico, Estrasburgo era una ciudad comercial ajetreada, sus ferias frecuentadas por comerciantes de todo el continente (Figura 1). En algún momento a mediados de julio de 1518, una mujer solitaria entró en una de sus estrechas calles y comenzó una vigilia de baile que duraría cuatro o incluso seis días seguidos. En una semana, otros 34 se habían unido al baile. Y a finales de agosto, afirma un cronista, 400 personas habían experimentado la locura, bailando salvaje e incontrolablemente por la ciudad.

A medida que el baile se convirtió en una epidemia, los nobles y burgueses preocupados consultaron a los médicos locales. Habiendo excluido las causas astrológicas y sobrenaturales, los miembros de la fraternidad médica declararon que se trataba de una "enfermedad natural" causada por "sangre caliente". Se trataba de una física ortodoxa, coherente con la opinión de Galen de que los flujos sanguinolentos podían sobrecalentar el cerebro y provocar ira, temeridad y locura. Pero la respuesta de las autoridades no fue sangrar ni proporcionar dietas refrescantes. En cambio, prescribieron "más baile". Para ello, despejaron dos ayuntamientos y el mercado de cereales al aire libre e incluso hicieron construir un escenario de madera frente a la feria del caballo. A estos lugares se llevó a los bailarines para que bailaran libremente y sin interrupciones. Las víctimas solo recuperarían la mente, dijeron las autoridades, si persistían tanto de día como de noche con sus frenéticos movimientos. Y para facilitar esta supuesta cura, las autoridades luego pagaron a músicos y bailarines profesionales para mantener a los afectados en movimiento.


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