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El presidente George W. Bush se dirige a las Naciones Unidas [23 de noviembre de 2003] - Historia

El presidente George W. Bush se dirige a las Naciones Unidas [23 de noviembre de 2003] - Historia



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Señor secretario general; Señor presidente; distinguidos delegados; Señoras y señores: Hace veinticuatro meses, y ayer en la memoria de Estados Unidos, el centro de la ciudad de Nueva York se convirtió en un campo de batalla, un cementerio y el símbolo de una guerra inconclusa. Desde ese día, los terroristas han atacado en Bali, Mombasa, Casablanca, Riad, Yakarta, Jerusalén, midiendo el avance de su causa en el caos y el sufrimiento inocente que dejan atrás.

El mes pasado, los terroristas llevaron su guerra a las propias Naciones Unidas. La sede de la ONU en Bagdad representaba el orden y la compasión, y por esa razón, los terroristas decidieron que debía ser destruida. Entre las 22 personas asesinadas se encontraba Sergio Vieira de Mello. A lo largo de las décadas, este hombre bueno y valiente de Brasil ayudó a los afligidos en Bangladesh, Cypress, Mozambique, Líbano, Camboya, África Central, Kosovo y Timor Oriental, y ayudó al pueblo de Irak en su momento de necesidad. América se une a ustedes, sus colegas, para honrar la memoria del señor Vieira de Mello y la memoria de todos los que murieron con él al servicio de las Naciones Unidas.

Por las víctimas que eligen, y por los medios que utilizan, los terroristas han aclarado la lucha en la que estamos. Aquellos que apuntan a la muerte de los trabajadores humanitarios se han puesto en contra de toda la humanidad. Quienes incitan al asesinato y celebran el suicidio revelan su desprecio por la vida misma. No tienen lugar en ninguna fe religiosa; no tienen derecho a la simpatía del mundo; y no deberían tener ningún amigo en esta cámara.

Los acontecimientos de los dos últimos años nos han puesto ante nosotros la más clara de las divisiones: entre los que buscan el orden y los que propagan el caos; entre quienes trabajan por un cambio pacífico y quienes adoptan los métodos de los gánsteres; entre quienes honran los derechos del hombre y quienes deliberadamente quitan la vida a hombres, mujeres y niños sin piedad ni vergüenza.

Entre estas alternativas no hay terreno neutral. Todos los gobiernos que apoyan el terrorismo son cómplices de una guerra contra la civilización. Ningún gobierno debería ignorar la amenaza del terror, porque mirar para otro lado les da a los terroristas la oportunidad de reagruparse, reclutar y prepararse. Y todas las naciones que luchan contra el terrorismo, como si la vida de su propia gente dependiera de él, se ganarán el juicio favorable de la historia.

Los antiguos regímenes de Afganistán e Irak conocían estas alternativas y tomaron sus decisiones. Los talibanes fueron patrocinadores y sirvientes del terrorismo. Cuando se le enfrentó, ese régimen eligió el desafío, y ese régimen ya no existe. El presidente de Afganistán, que está aquí hoy, representa ahora a un pueblo libre que está construyendo una sociedad decente y justa; están construyendo una nación totalmente unida a la guerra contra el terrorismo.

El régimen de Saddam Hussein cultivó vínculos con el terror mientras construía armas de destrucción masiva. Usó esas armas en actos de asesinato en masa y se negó a dar cuenta de ellas cuando se enfrentó al mundo. El Consejo de Seguridad tenía razón al alarmarse. El Consejo de Seguridad hizo bien en exigir que el Iraq destruyera sus armas ilegales y demostrara que lo había hecho. El Consejo de Seguridad hizo bien en prometer graves consecuencias si Irak se negaba a cumplir. Y porque hubo consecuencias, porque una coalición de naciones actuó para defender la paz y la credibilidad de las Naciones Unidas, Irak es libre, y hoy nos acompañan representantes de un país liberado.

Se han eliminado los monumentos de Saddam Hussein y no solo sus estatuas. Los verdaderos monumentos de su gobierno y su carácter, las cámaras de tortura, las salas de violación y las celdas de la prisión para niños inocentes, están cerradas. Y a medida que descubrimos los campos de la muerte y las fosas comunes de Irak, se revela la verdadera escala de la crueldad de Saddam.

El pueblo iraquí se enfrenta a dificultades y desafíos, como todas las naciones que se han puesto en camino hacia la democracia. Sin embargo, su futuro promete vidas de dignidad y libertad, y eso es un mundo alejado de la tiranía sórdida y cruel que han conocido. En todo Irak, la libertad mejora la vida. En todo el Medio Oriente, la gente está más segura porque un agresor inestable ha sido destituido del poder. En todo el mundo, las naciones están más seguras porque ha caído un aliado del terror.

Nuestras acciones en Afganistán e Irak fueron apoyadas por muchos gobiernos, y Estados Unidos está agradecido con cada uno. También reconozco que algunas de las naciones soberanas de esta asamblea no estuvieron de acuerdo con nuestras acciones. Sin embargo, existía, y sigue habiendo, unidad entre nosotros sobre los principios y objetivos fundamentales de las Naciones Unidas. Estamos dedicados a la defensa de nuestra seguridad colectiva y al avance de los derechos humanos. Estos compromisos permanentes nos llaman a un gran trabajo en el mundo, trabajo que debemos hacer juntos. Así que sigamos adelante.

Primero, debemos apoyar al pueblo de Afganistán e Irak mientras construyen países libres y estables. Los terroristas y sus aliados temen y luchan sobre todo contra este progreso, porque las personas libres abrazan la esperanza sobre el resentimiento y eligen la paz sobre la violencia.

Las Naciones Unidas han sido amigas del pueblo afgano, distribuyendo alimentos y medicinas, ayudando a los refugiados a regresar a sus hogares, asesorando sobre una nueva constitución y ayudando a preparar el camino para las elecciones nacionales. La OTAN se ha hecho cargo de la fuerza de seguridad con mandato de Estados Unidos en Kabul. Las fuerzas estadounidenses y de la coalición continúan rastreando y derrotando a los terroristas de Al Qaeda y los restos de los talibanes. Nuestros esfuerzos para reconstruir ese país continúan. Recientemente propuse gastar 1.200 millones de dólares adicionales para el esfuerzo de reconstrucción de Afganistán e insto a otras naciones a que sigan contribuyendo a esta importante causa.

En la nación de Irak, las Naciones Unidas están llevando a cabo una labor vital y eficaz todos los días. Para fines de 2004, más del 90 por ciento de los niños iraquíes menores de cinco años habrán sido inmunizados contra enfermedades prevenibles como la poliomielitis, la tuberculosis y el sarampión, gracias al arduo trabajo y los elevados ideales de UNICEF. El sistema de distribución de alimentos de Irak está en funcionamiento y entrega casi medio millón de toneladas de alimentos al mes, gracias a la habilidad y experiencia del Programa Mundial de Alimentos.

Nuestra coalición internacional en Irak está cumpliendo con sus responsabilidades. Estamos llevando a cabo redadas de precisión contra terroristas y reductos del antiguo régimen. Estos asesinos están en guerra con el pueblo iraquí. Han convertido a Irak en el frente central de la guerra contra el terrorismo y serán derrotados. Nuestra coalición se ha asegurado de que el ex dictador de Irak nunca más utilice armas de destrucción masiva. Estamos entrevistando a ciudadanos iraquíes y analizando los registros del antiguo régimen para revelar el alcance total de sus programas de armas y su larga campaña de engaño. Estamos entrenando a la policía y guardias fronterizos iraquíes y un nuevo ejército, para que el pueblo iraquí pueda asumir la plena responsabilidad de su propia seguridad.

Y al mismo tiempo, nuestra coalición está ayudando a mejorar la vida diaria del pueblo iraquí. El antiguo régimen construyó palacios mientras dejaba que las escuelas decayeran, por lo que estamos reconstruyendo más de mil escuelas. El antiguo régimen privó de recursos a los hospitales, por lo que hemos ayudado a abastecer y reabrir hospitales en todo Irak. El antiguo régimen construyó ejércitos y armas, al tiempo que permitió que se derrumbara la infraestructura de la nación, por lo que estamos rehabilitando plantas de energía, instalaciones de agua y saneamiento, puentes y aeropuertos. Propuse al Congreso que Estados Unidos proporcionara fondos adicionales para nuestro trabajo en Irak, el mayor compromiso financiero de este tipo desde el Plan Marshall. Habiendo ayudado a liberar a Irak, cumpliremos nuestras promesas a Irak y, al ayudar al pueblo iraquí a construir un país estable y pacífico, haremos que nuestros propios países sean más seguros.

El objetivo principal de nuestra coalición en Irak es el autogobierno del pueblo iraquí, alcanzado mediante un proceso ordenado y democrático. Este proceso debe desarrollarse de acuerdo con las necesidades de los iraquíes, sin apresurarse ni retrasarse por los deseos de otras partes. Y las Naciones Unidas pueden contribuir enormemente a la causa del autogobierno de Irak. Estados Unidos está trabajando con amigos y aliados en una nueva resolución del Consejo de Seguridad, que ampliará el papel de la ONU en Irak. Como en las secuelas de otros conflictos, las Naciones Unidas deben ayudar a desarrollar una constitución, capacitar a los funcionarios públicos y llevar a cabo elecciones libres y justas.

Irak tiene ahora un Consejo de Gobierno, la primera institución verdaderamente representativa en ese país. Los nuevos líderes de Irak están mostrando la apertura y la tolerancia que requiere la democracia, y también están mostrando coraje. Sin embargo, toda democracia joven necesita la ayuda de amigos. Ahora la nación de Irak necesita y merece nuestra ayuda, y todas las naciones de buena voluntad deben dar un paso adelante y brindar ese apoyo.

El éxito de un Iraq libre será observado y observado en toda la región. Millones verán que la libertad, la igualdad y el progreso material son posibles en el corazón de Oriente Medio. Los líderes de la región se enfrentarán a la evidencia más clara de que las instituciones libres y las sociedades abiertas son el único camino hacia el éxito y la dignidad nacional a largo plazo. Y un Medio Oriente transformado beneficiaría al mundo entero, al socavar las ideologías que exportan la violencia a otras tierras.

Irak como dictadura tenía un gran poder para desestabilizar el Medio Oriente; Irak como democracia tendrá un gran poder para inspirar al Medio Oriente. El avance de las instituciones democráticas en Irak está dando un ejemplo que otros, incluido el pueblo palestino, harían bien en seguir. La causa palestina es traicionada por líderes que se aferran al poder alimentando viejos odios y destruyendo el buen trabajo de los demás. El pueblo palestino merece su propio estado, y lo ganará al abrazar a nuevos líderes comprometidos con la reforma, la lucha contra el terrorismo y la construcción de la paz. Todas las partes de Oriente Medio deben cumplir con sus responsabilidades y cumplir los compromisos que asumieron en Aqaba. Israel debe trabajar para crear las condiciones que permitan que surja un estado palestino pacífico. Y las naciones árabes deben cortar la financiación y otro tipo de apoyo a las organizaciones terroristas. Estados Unidos trabajará con todas las naciones de la región que actúen con valentía por el bien de la paz.

Un segundo desafío que debemos enfrentar juntos es la proliferación de armas de destrucción en masa. Los regímenes ilegales que poseen armas nucleares, químicas y biológicas, y los medios para lanzarlas, podrían utilizar el chantaje y crear el caos en regiones enteras. Los terroristas podrían utilizar estas armas para provocar desastres repentinos y sufrimiento a una escala que apenas podemos imaginar. La combinación mortal de regímenes al margen de la ley y redes terroristas y armas de asesinatos en masa es un peligro que no puede ignorarse ni desecharse. Si se permite que tal peligro se materialice por completo, todas las palabras, todas las protestas, llegarán demasiado tarde. Las naciones del mundo deben tener la sabiduría y la voluntad de detener las amenazas graves antes de que lleguen.

Un paso crucial es asegurar los materiales más peligrosos en su origen. Durante más de una década, Estados Unidos ha trabajado con Rusia y otros estados de la ex Unión Soviética para desmantelar, destruir o asegurar armas y materiales peligrosos que quedaron de otra época. El año pasado en Canadá, las naciones del G8 acordaron proporcionar hasta $ 20 mil millones, la mitad de ellos de los Estados Unidos, para combatir este riesgo de proliferación durante los próximos 10 años. Desde entonces, seis países más se han sumado al esfuerzo. Se necesitan más, e insto a otras naciones a que nos ayuden a enfrentar este peligro.

También estamos mejorando nuestra capacidad para interceptar materiales letales en tránsito. A través de nuestra Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, 11 países se están preparando para registrar aviones y barcos, trenes y camiones que transportan carga sospechosa, y para incautar envíos de armas o misiles que plantean preocupaciones sobre la proliferación. Estas naciones han acordado un conjunto de principios de interdicción, consistentes con las autoridades legales vigentes. Y estamos trabajando para expandir la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación a otros países. Estamos decididos a mantener las armas más destructivas del mundo lejos de nuestras costas y fuera de las manos de nuestros enemigos comunes.

Debido a que los proliferadores utilizarán cualquier ruta o canal que esté abierto a ellos, necesitamos la cooperación más amplia posible para detenerlos. Hoy, le pido al Consejo de Seguridad de la U. que adopte una nueva resolución contra la proliferación. Esta resolución debería instar a todos los miembros de la U. a criminalizar la proliferación de armas - armas de destrucción masiva, a promulgar estrictos controles de exportación consistentes con los estándares internacionales y a asegurar todos y cada uno de los materiales sensibles dentro de sus propias fronteras. Estados Unidos está dispuesto a ayudar a cualquier nación a redactar estas nuevas leyes y a ayudar a que se cumplan.

Un tercer desafío que compartimos es un desafío a nuestra conciencia. Debemos actuar con decisión para hacer frente a las crisis humanitarias de nuestro tiempo. Estados Unidos ha comenzado a ejecutar el Plan de Emergencia para el Alivio del SIDA, cuyo objetivo es prevenir el SIDA a gran escala y tratar a millones que ya padecen la enfermedad. Nos hemos comprometido a aportar 15.000 millones de dólares durante cinco años para luchar contra el sida en todo el mundo.

Mi país también está actuando para salvar vidas de la hambruna. Estamos proporcionando más de $ 1.4 mil millones en ayuda alimentaria de emergencia global, y le pedí a nuestro Congreso de los Estados Unidos $ 200 millones para un nuevo fondo de hambruna, para que podamos actuar rápidamente cuando aparezcan los primeros signos de hambruna. Todas las naciones de todos los continentes deberían aportar generosamente sus recursos a la lucha contra las enfermedades y el hambre desesperada.

Se está extendiendo otra crisis humanitaria, pero oculta a la vista. Cada año, se estima que entre 800.000 y 900.000 seres humanos son comprados, vendidos o forzados a cruzar las fronteras del mundo. Entre ellos se encuentran cientos de miles de adolescentes, y otras de hasta cinco años, que son víctimas del comercio sexual. Este comercio de vidas humanas genera miles de millones de dólares cada año, gran parte de los cuales se utilizan para financiar el crimen organizado.

Hay un mal especial en el abuso y la explotación de los más inocentes y vulnerables. Las víctimas del comercio sexual ven poco de la vida antes de ver lo peor de la vida: un subterráneo de brutalidad y miedo solitario. Quienes crean estas víctimas y se benefician de su sufrimiento deben ser severamente castigados. Aquellos que patrocinan esta industria se degradan y profundizan la miseria de los demás. Y los gobiernos que toleran este comercio están tolerando una forma de esclavitud.

Este problema ha aparecido en mi propio país y estamos trabajando para detenerlo. La Ley PROTECT, que promulgué este año, convierte en delito que cualquier persona ingrese a los Estados Unidos, o que cualquier ciudadano viaje al extranjero, con el propósito de realizar turismo sexual con niños. El Departamento de Justicia está investigando activamente a los tour operadores y patrocinadores sexuales, que pueden enfrentar hasta 30 años de prisión. Bajo la Ley de Protección a las Víctimas de la Trata, Estados Unidos está utilizando sanciones contra los gobiernos para desalentar la trata de personas.

Las víctimas de esta industria también necesitan la ayuda de los miembros de las Naciones Unidas. Y esto comienza con estándares claros y la certeza del castigo bajo las leyes de cada país. Hoy en día, algunas naciones tipifican como delito el abuso sexual de niños en el extranjero. Tal conducta debería ser un crimen en todas las naciones. Los gobiernos deberían informar a los viajeros sobre el daño que causa esta industria y los severos castigos que recaerán sobre sus clientes. El gobierno estadounidense está comprometiendo 50 millones de dólares para apoyar el buen trabajo de las organizaciones que rescatan a mujeres y niños de la explotación y les brindan refugio, tratamiento médico y la esperanza de una nueva vida. Insto a otros gobiernos a que hagan su parte.

Debemos mostrar nueva energía para luchar contra un viejo mal. Casi dos siglos después de la abolición de la trata transatlántica de esclavos, y más de un siglo después de que la esclavitud terminara oficialmente en sus últimos bastiones, no se debe permitir que prospere en nuestro tiempo el comercio de seres humanos para cualquier propósito.

Todos los desafíos de los que he hablado esta mañana requieren atención urgente y claridad moral. Ayudar a Afganistán e Irak a triunfar como naciones libres en una región transformada, cortar las vías de la proliferación, abolir las formas modernas de esclavitud: estos son los tipos de grandes tareas para las que se fundaron las Naciones Unidas. En cada caso, se necesita una discusión cuidadosa y también una acción decisiva. Nuestras buenas intenciones serán acreditadas solo si logramos buenos resultados.

Como firmante original de la Carta de los Estados Unidos, los Estados Unidos de América están comprometidos con las Naciones Unidas. Y demostramos ese compromiso trabajando para cumplir con los propósitos declarados de la ONU y dar sentido a sus ideales. Los documentos fundacionales de las Naciones Unidas y los documentos fundacionales de América siguen la misma tradición. Ambos afirman que los seres humanos nunca deben ser reducidos a objetos de poder o comercio, porque su dignidad es inherente. Ambos requieren - ambos reconocen una ley moral que está por encima de los hombres y las naciones, que deben ser defendidas y aplicadas por los hombres y las naciones. Y ambos señalan el camino hacia la paz, la paz que llega cuando todos son libres. Aseguramos esa paz con nuestro coraje, y debemos demostrar ese coraje juntos.

Que dios los bendiga a todos.


Los alemanes toman Vichy Francia

El 10 de noviembre de 1942, las tropas alemanas ocupan la Francia de Vichy, que anteriormente había estado libre de presencia militar del Eje.

Desde julio de 1940, al ser invadido y derrotado por las fuerzas alemanas nazis, el estado autónomo francés se había dividido en dos regiones. Uno estaba ocupado por tropas alemanas y el otro estaba desocupado, gobernado por un régimen más o menos títere centrado en Vichy, una región balneario a unas 200 millas al sureste de París, y dirigido por el general Philippe Petain, un héroe de la Primera Guerra Mundial. En público, Pétain declaró que Alemania y Francia tenían un objetivo común, & # x201C la derrota de Inglaterra & # x201D En privado, el general francés esperaba que, actuando como mediador entre el poder del Eje y sus compatriotas, podría mantener a las tropas alemanas fuera de Vichy. Francia mientras ayudaba subrepticiamente al movimiento de resistencia antifascista.

Los compromisos de Petain & # x2019s se volvieron irrelevantes en dos años. Cuando las fuerzas aliadas llegaron al norte de África para unirse a las Fuerzas Francesas Libres para hacer retroceder a los ocupantes del Eje, y las tripulaciones navales francesas, envalentonadas por la iniciativa aliada, hundieron la flota francesa frente a Toulon, en el sureste de Francia, para evitar que se utilizara. por esos mismos poderes del Eje, Hitler tomó represalias. En violación del acuerdo de armisticio de 1940, las tropas alemanas se trasladaron al sureste de Vichy, Francia. A partir de ese momento, Pétain se volvió virtualmente inútil, y Francia simplemente una futura puerta de entrada para la contraofensiva aliada en Europa occidental, es decir, el Día D.


Bush anuncia plan de EE. UU. Para la pandemia de gripe

El presidente Bush presentó el plan federal para abordar el riesgo de una pandemia de influenza en un discurso de 30 minutos el 1 de noviembre ante seis secretarios del gabinete, altos funcionarios de salud de Estados Unidos y directores de la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas.

Después de describir la historia de pandemias anteriores, incluida la gripe de 1918 que mató a más de medio millón de estadounidenses, estableció tres objetivos: detectar brotes, almacenar vacunas y tener planes de emergencia.

Como parte de la iniciativa para detectar brotes antes de que se propaguen por todo el mundo, Bush había anunciado previamente una nueva Asociación Internacional sobre la Influenza Aviar y Pandémica en una reunión de la ONU en septiembre. Ochenta y ocho países y nueve organizaciones internacionales ya se han sumado a esta iniciativa.

Estados Unidos almacenará vacunas y medicamentos antivirales como Tamiflu (oseltamivir) y Relenza (zanamivir), y acelerará el desarrollo de nuevas tecnologías de vacunas. Bush dijo que los Institutos Nacionales de Salud estaban trabajando con los líderes de la industria de las vacunas para reemplazar el uso de huevos de gallina con una tecnología de cultivo celular. También pidió protección de responsabilidad para los fabricantes de vacunas.

Estados Unidos también contará con planes de emergencia en los 50 estados y en todas las comunidades locales. Michael Leavitt, secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos, reunirá a los funcionarios de salud pública estatales y locales de todo el país para discutir la preparación para una pandemia.

Estos planes requerirían fondos de emergencia de $ 7.1 mil millones (& # x000a34.1bn & # x020ac6bn) del Congreso, dijo. La semana pasada, el Senado de los Estados Unidos aprobó por 94 votos contra tres una medida para gastar $ 8 mil millones en preparativos para la influenza pandémica.

De los $ 7.1 mil millones solicitados, $ 2.8 mil millones se utilizarían para desarrollar métodos para reducir el tiempo necesario para fabricar una vacuna $ 1.52 mil millones comprarían vacunas contra la influenza $ 1.03 mil millones almacenarían medicamentos antivirales $ 800 millones se desarrollarían nuevos tratamientos y vacunas $ 644 millones se destinarían a la preparación para una pandemia y se asignarían 251 millones de dólares para ayudar a otros países a detectar y contener los brotes.

El senador demócrata Edward Kennedy de Massachusetts, dijo que la propuesta de Bush & # x0201c necesita ser más fuerte & # x0201d y pidió más gasto para garantizar que los hospitales y otras instalaciones de atención médica tengan la capacidad de manejar una avalancha de pacientes. Pero el líder republicano del Senado, Bill Frist de Tennessee, elogió a Bush y dijo: & # x0201c El liderazgo audaz y decisivo del presidente hoy refleja su comprensión de la urgencia de enfrentar este problema. & # X0201d

& # x0201c Este es un día histórico en la salud pública, & # x0201d, dijo Julie Gerberding, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. & # x0201c Hemos trabajado durante más de una década para poner la influenza sobre la mesa, y ahora el presidente y los líderes del Congreso están completamente comprometidos. & # x0201d


Transcripción

Señor presidente, muchas gracias. Señor Secretario General, distinguidos delegados ante las Naciones Unidas, es realmente un gran privilegio saludarlos hoy al comenzar lo que marca un nuevo e histórico período de sesiones de la Asamblea General. Mi enhorabuena al Honorable Guido De Marco por su elección, señor, como Presidente de la Asamblea General. Y en una nota personal, quiero decir que, habiendo sido testigo de la unidad y cooperación sin precedentes de los últimos 2 meses, nunca me he sentido más orgulloso de haber servido una vez dentro de sus filas y nunca me he sentido más orgulloso de que Estados Unidos sea el país anfitrión. para las Naciones Unidas.

Hace cuarenta y cinco años, mientras los fuegos de una guerra épica aún asolaban dos océanos y dos continentes, un pequeño grupo de hombres y mujeres comenzó una búsqueda de esperanza en medio de las ruinas. Y se reunieron en San Francisco, alejándose de la bruma y el horror, para tratar de dar forma a una nueva estructura que pudiera sustentar un sueño antiguo. Intensamente idealistas y, sin embargo, templados por la guerra, buscaron construir un nuevo tipo de puente: un puente entre naciones, un puente que pudiera ayudar a llevar a la humanidad desde su hora más oscura hasta su día más brillante.

La fundación de las Naciones Unidas encarnó nuestras más profundas esperanzas de un mundo pacífico y, durante el año pasado, nos hemos acercado más que nunca a hacer realidad esas esperanzas. Hemos visto un siglo dividido por amenazas de púas y alambre de púas dando paso a una nueva era de paz, competencia y libertad.

La Revolución del 89 barrió el mundo casi con vida propia, llevada por una nueva brisa de libertad. Transformó el clima político de Europa Central a América Central y tocó casi todos los rincones del mundo. Esa brisa ha sido sostenida por un reconocimiento ahora casi universal de una verdad simple y fundamental: el espíritu humano no puede ser encerrado para siempre. La verdad es que la gente en todas partes está motivada de la misma manera. Y la gente en todas partes quiere las mismas cosas: la oportunidad de vivir una vida con propósito, la oportunidad de elegir una vida en la que ellos y sus hijos puedan aprender y crecer saludables, adorar libremente y prosperar a través del trabajo de sus manos y sus corazones y sus mentes. No estamos hablando del poder de las naciones, sino del poder de los individuos, el poder de elegir, el poder de arriesgar, el poder de triunfar.

Este es un mundo nuevo y diferente. Desde 1945 no hemos visto la posibilidad real de utilizar las Naciones Unidas como fueron diseñadas: como un centro para la seguridad colectiva internacional.

Los cambios en la Unión Soviética han sido fundamentales para el surgimiento de unas Naciones Unidas más fuertes. La relación entre Estados Unidos y la Unión Soviética finalmente está más allá de la contención y la confrontación, y ahora buscamos cumplir la promesa de un entendimiento mutuamente compartido. La larga lucha crepuscular que durante 45 años ha dividido a Europa, nuestras dos naciones y gran parte del mundo ha llegado a su fin.

Mucho ha cambiado en los últimos 2 años. La Unión Soviética ha dado muchos pasos importantes y dramáticos para participar plenamente en la comunidad de naciones. Y cuando la Unión Soviética estuvo de acuerdo con muchos de nosotros aquí en las Naciones Unidas para condenar la agresión de Irak, no cabía duda —no hay duda entonces— de que, de hecho, habíamos dejado atrás cuatro décadas de historia.

Tenemos la esperanza de que la maquinaria de las Naciones Unidas ya no esté congelada por las divisiones que nos asolaron durante la guerra fría, que al fin, al fin y al cabo, podamos construir nuevos puentes y derribar viejos muros, que por fin podremos construir un mundo nuevo a partir de un evento que todos hemos esperado: el fin de la guerra fría.

Dentro de dos días, el mundo estará observando cuando la guerra fría sea enterrada formalmente en Berlín. Y en este momento de pruebas, se debe hacer una pregunta fundamental, una pregunta no para una sola nación sino para las Naciones Unidas. Y la pregunta es esta: ¿Podemos trabajar juntos en una nueva asociación de naciones? ¿Puede la fuerza colectiva de la comunidad mundial, expresada por las Naciones Unidas, unirse para disuadir y derrotar la agresión? Porque la batalla de ideas de la guerra fría no es la última batalla épica de este siglo.

Hace dos meses, en las últimas semanas de uno de los veranos más esperanzadores de la historia, la vasta y tranquila belleza del pacífico desierto de Kuwait se vio ensuciada por el hedor del diesel y el rugido de los tanques de acero. Una vez más, el sonido de un trueno distante resonó en un cielo despejado, y una vez más el mundo se despertó para enfrentarse a los cañones de agosto.

Pero esta vez, el mundo estaba listo. La resuelta respuesta del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a la agresión no provocada de Irak no ha tenido precedentes. Desde la invasión del 2 de agosto, el Consejo ha aprobado ocho importantes resoluciones que establecen los términos para una solución a la crisis.

El régimen iraquí aún tiene que enfrentarse a los hechos, pero como dije el mes pasado, no se permitirá que se mantenga la anexión de Kuwait. Y esta no es simplemente la opinión de los Estados Unidos, es la opinión de todos los kuwaitíes, la Liga Árabe, las Naciones Unidas. Los líderes de Irak deberían escuchar: es Irak contra el mundo.

Permítanme aprovechar esta oportunidad para aclarar la política de mi gobierno. Estados Unidos apoya el uso de sanciones para obligar a los líderes iraquíes a retirarse inmediatamente y sin condiciones de Kuwait. También apoyamos el suministro de medicamentos y alimentos con fines humanitarios, siempre que la distribución se pueda controlar adecuadamente. Nuestra disputa no es con el pueblo de Irak. No deseamos que sufran. La disputa del mundo es con el dictador que ordenó esa invasión.

Junto con otros, hemos enviado fuerzas militares a la región para hacer cumplir las sanciones, disuadir y, si es necesario, defenderse de nuevas agresiones. Y no buscamos ninguna ventaja para nosotros, ni buscamos mantener nuestras fuerzas militares en Arabia Saudita durante 1 día más de lo necesario. Las fuerzas estadounidenses fueron enviadas a pedido del gobierno saudí, y el pueblo estadounidense y este presidente quieren que todos los soldados estadounidenses sean llevados a casa tan pronto como se complete esta misión.

Permítanme también enfatizar que todos nosotros aquí en la ONU esperamos que nunca se use la fuerza militar. Buscamos un resultado pacífico, un resultado diplomático. Y una cosa más: a raíz de la salida incondicional de Irak de Kuwait, realmente creo que puede haber oportunidades para que Irak y Kuwait resuelvan sus diferencias de forma permanente, para que los propios estados del Golfo construyan nuevos arreglos para la estabilidad, y para todos los Estados y pueblos de la región para resolver los conflictos que separan a los árabes de Israel.

Pero la tarea clave del mundo, ahora, primero y siempre, debe ser demostrar que la agresión no será tolerada ni recompensada. A través del Consejo de Seguridad de la ONU, Irak ha sido juzgado de manera justa por un jurado de sus pares, las mismas naciones de la Tierra. Hoy el régimen se encuentra aislado y desfasado con los tiempos, separado del mundo civilizado no por el espacio sino por siglos.

La agresión no provocada de Irak es un retroceso a otra era, una reliquia oscura de una época oscura. Ha saqueado Kuwait. Ha aterrorizado a civiles inocentes. Incluso ha tomado como rehenes a diplomáticos. Irak y sus líderes deben ser considerados responsables de estos crímenes de abuso y destrucción. Pero este escandaloso desprecio por los derechos humanos básicos no es una sorpresa total. Miles de iraquíes han sido ejecutados por motivos políticos y religiosos, y aún más a través de una guerra genocida de gas venenoso contra los propios aldeanos kurdos de Irak.

Como comunidad mundial, debemos actuar no solo para disuadir el uso de armas inhumanas como la mostaza y el gas nervioso, sino también para eliminarlas por completo. Y es por eso que, hace 1 año, vine a la Asamblea General con nuevas propuestas para desterrar estas terribles armas de la faz de la Tierra. Prometí que Estados Unidos destruiría más del 98 por ciento de su arsenal en los primeros 8 años de un tratado de prohibición de armas químicas, y el 100 por ciento --todos ellos-- en 10 años, si todas las naciones con capacidades químicas, armas químicas, firmó el tratado. Hemos cumplido esas promesas. En junio, Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron un acuerdo histórico para detener la producción y destruir la gran mayoría de nuestras existencias. Hoy las armas químicas estadounidenses están siendo destruidas.

Pero el tiempo se está agotando. No se trata simplemente de una preocupación bilateral. La crisis del Golfo demuestra lo importante que es actuar juntos, y actuar ahora, para concluir una prohibición absoluta y mundial de estas armas. También debemos redoblar nuestros esfuerzos para detener la propagación de armas nucleares, armas biológicas y misiles balísticos que pueden provocar destrucción sobre pueblos lejanos.

Las Naciones Unidas pueden ayudar a lograr un nuevo día, un día en el que este tipo de armas terribles y los terribles déspotas que las usarían sean cosa del pasado. Está en nuestras manos dejar atrás estas máquinas oscuras, en la Edad Media a la que pertenecen, y seguir adelante para culminar un movimiento histórico hacia un nuevo orden mundial y una larga era de paz.

Tenemos una visión de una nueva asociación de naciones que trasciende la Guerra Fría: una asociación basada en la consulta, la cooperación y la acción colectiva, especialmente a través de organizaciones internacionales y regionales, una asociación unida por los principios y el estado de derecho y respaldada por un intercambio equitativo de costo y compromiso, una asociación cuyos objetivos son aumentar la democracia, aumentar la prosperidad, aumentar la paz y reducir las armas.

And as we look to the future, the calendar offers up a convenient milestone, a signpost, by which to measure our progress as a community of nations. The year 2000 marks a turning point, beginning not only the turn of the decade, not only the turn of the century, but also the turn of the millennium. And 10 years from now, as the 55th session of the General Assembly begins, you will again find many of us in this hall, hair a bit more gray perhaps, maybe a little less spring in our walk but you will not find us with any less hope or idealism or any less confidence in the ultimate triumph of mankind.

I see a world of open borders, open trade and, most importantly, open minds a world that celebrates the common heritage that belongs to all the world's people, taking pride not just in hometown or homeland but in humanity itself. I see a world touched by a spirit like that of the Olympics, based not on competition that's driven by fear but sought out of joy and exhilaration and a true quest for excellence. And I see a world where democracy continues to win new friends and convert old foes and where the Americas -- North, Central, and South -- can provide a model for the future of all humankind: the world's first completely democratic hemisphere. And I see a world building on the emerging new model of European unity, not just Europe but the whole world whole and free.

This is precisely why the present aggression in the Gulf is a menace not only to one region's security but to the entire world's vision of our future. It threatens to turn the dream of a new international order into a grim nightmare of anarchy in which the law of the jungle supplants the law of nations. And that's why the United Nations reacted with such historic unity and resolve. And that's why this challenge is a test that we cannot afford to fail. I am confident we will prevail. Success, too, will have lasting consequences: reinforcing civilized standards of international conduct, setting a new precedent in international cooperation, brightening the prospects for our vision of the future.

There are 10 more years until this century is out, 10 more years to put the struggles of the 20th century permanently behind us, 10 more years to help launch a new partnership of nations. And throughout those 10 years, and beginning now, the United Nations has a new and vital role in building towards that partnership. Last year's General Assembly showed how we can make greater progress toward a more pragmatic and successful United Nations. And for the first time, the U.N. Security Council is beginning to work as it was designed to work. And now is the time to set aside old and counterproductive debates and procedures and controversies and resolutions. It's time to replace polemic attacks with pragmatic action.

And we've shown that the U.N. can count on the collective strength of the international community. We've shown that the U.N. can rise to the challenge of aggression just as its founders hoped that it would. And now is the time of testing. And we must also show that the United Nations is the place to build international support and consensus for meeting the other challenges we face.

The world remains a dangerous place and our security and well-being often depends, in part, on events occurring far away. We need serious international cooperative efforts to make headway on the threats to the environment, on terrorism, on managing the debt burden, on fighting the scourge of international drug trafficking, and on refugees, and peacekeeping efforts around the world.

But the world also remains a hopeful place. Calls for democracy and human rights are being reborn everywhere, and these calls are an expression of support for the values enshrined in the United Nations Charter. They encourage our hopes for a more stable, more peaceful, more prosperous world.

Free elections are the foundation of democratic government and can produce dramatic successes, as we have seen in Namibia and Nicaragua. And the time has come to structure the U.N. role in such efforts more formally. And so, today I propose that the U.N. establish a Special Coordinator for Electoral Assistance, to be assisted by a U.N. Electoral Commission comprised of distinguished experts from around the world.

As with free elections, we also believe that universal U.N. membership for all states is central to the future of this organization and to this new partnership we've discussed. In support of this principle and in conjunction with U.N. efforts to reduce regional tensions, the United States fully supports U.N. membership for the Republic of Korea. We do so without prejudice to the ultimate objective of reunification of the Korean Peninsula and without opposition to simultaneous membership for the Democratic People's Republic of Korea.

Building on these and other initiatives, we must join together in a new compact -- all of us -- to bring the United Nations into the 21st century, and I call today for a major long-term effort to do so. We should build on the success -- the admirable success -- of our distinguished Secretary-General, my longtime friend and yours, my longtime colleague I might also say, Javier Perez de Cuellar. We should strive for greater effectiveness and efficiency of the United Nations.

The United States is committed to playing its part, helping to maintain global security, promoting democracy and prosperity. And my administration is fully committed to supporting the United Nations and to paying what we are obliged to pay by our commitment to the Charter. International peace and security, and international freedom and prosperity, require no less.

The world must know and understand: From this hour, from this day, from this hall, we step forth with a new sense of purpose, a new sense of possibilities. We stand together, prepared to swim upstream, to march uphill, to tackle the tough challenges as they come not only as the United Nations but as the nations of the world united.

And so, let it be said of the final decade of the 20th century: This was a time when humankind came into its own, when we emerged from the grit and the smoke of the industrial age to bring about a revolution of the spirit and the mind and began a journey into a new day, a new age, and a new partnership of nations.


Secretary of State Colin Powell speaks at UN, justifies US invasion of Iraq

U.S. Secretary of State Colin Powell gives a speech to the United Nations that is both highly consequential and full of fabrications on February 5, 2003. Using talking points that many within his own government had told him were either misleading or outright lies, Powell outlined the United States&apos case that Iraq possessed weapons of mass destruction, making the argument for the invasion that would happen the following month. Powell has called it a "blot" on his record.

President George W. Bush&aposs administration contained several prominent officials, such as Vice President Dick Cheney and Secretary of Defense Donald Rumsfeld, who had advocated for the First Gulf War and were known proponents of a second invasion of Iraq. Soon after a group of mostly-Saudi terrorists attacked the World Trade Center and the Pentagon on September 11, 2001, a movement began within the Bush administration to remove Iraq&aposs leader, the dictator Saddam Hussein, from power, on the grounds that he was connected to the attacks. Powell was not among this clique�ording to him, he warned Bush in August of 2002 that removing Hussein might be easy but turning Iraq into a stable, friendly democracy would not be. At Bush&aposs urging, Powell took his case to the United Nations, leading to the decision to send inspectors into the country to search for "weapons of mass destruction." The inspectors found no proof of such weapons, but Congress nonetheless authorized Bush to use military force against Iraq in October of 2002. According to Powell, Bush had already decided to do so before sending Powell to the UN.

Powell claimed he was delivering "facts and conclusions based on solid intelligence" as he told the UN that Iraq possessed biological weapons. He knew this to be a lie. He had reportedly received the text of the speech four days before it was to be given, during which time the State Department&aposs intelligence bureau had raised a host of red flags. Powell&aposs employees had identified many key claims as "weak," "not credible," or "highly questionable." Among these questionable assertions were the claims that Iraqi officials had ordered biological weapons removed ahead of UN searches, that Iraq&aposs conventional missiles appeared fit to carry chemical weapons, and that Hussein possessed mobile labs capable of producing anthrax and other toxins. The speech cherry-picked testimony from various Iraqi sources, omitting that Hussein&aposs son-in-law, who had been in charge of Iraq&aposs WMD program before defecting in 1995, had testified that Iraq had destroyed all of its chemical weapons after the First Gulf War.

Powell&aposs speech may not have launched the invasion, which began in March, but it justified it to the American public and provided cover for the U.S. with the international community. Though the UN maintained that the invasion of Iraq was illegal, the Bush administration and allies like Tony Blair&aposs government in Britain felt that Powell&aposs speech had done the job. In addition to selling the war on false pretenses, it also had a disastrous unintended consequence: Powell made 21 mentions of Abu Musab al-Zarqawi, calling him the link between Hussein and the Al-Qaeda network that had plotted the 9/11 attacks. In reality, the term Al-Qaeda had not been used by any of its alleged members until after 9/11 it was, in fact, a loose network of likeminded radicals that only congealed into a distinct organization after the United States targeted it. Likewise, Zarqawi had had only fleeting contact with the network before Powell&aposs speech. After the speech, however, Zarqawi began to amass a stronger following within Iraq, where he became a notorious insurgent leader and greatly escalated the guerrilla war against the United States into an all-out sectarian conflict.


Contenido

The United States organized and hosted the conference. [1] Palestinian President Mahmoud Abbas, Israeli Prime Minister Ehud Olmert, and U.S. President George W. Bush attended the meeting. [2] A partial list of over 40 invitees was released on 20 November 2007, including China, the Arab League, Russia, the European Union and the United Nations [3] most of whom accepted the invitation.

The conference aimed to revive the Peace process and gather broad international support. [1] The objective was to restart negotiations on a final status agreement that addresses all core issues, and the establishment of a Palestinian state through the Roadmap for peace. [4] A draft document was leaked by Haaretz before the conference, with the final and forthcoming Annapolis Joint Declaration expected to outline the scope of what will eventually be final peace talks. [5]

President Abbas and Prime Minister Olmert had six meetings since June 2007 to try to agree on some basic issues ahead of the summit. [6] A final round of discussions between Olmert and Abbas was held in Washington D.C. on 26 November 2007, the day prior to the conference. After the Annapolis Conference, the negotiations were continued. [7]

Americans

Secretary of State Condoleezza Rice visited the Middle East on a four-day tour of shuttle diplomacy in mid-October to shore up support for the summit, [8] and hinted at the General Assembly of the United Jewish Communities (GA), in Nashville, Tennessee on 13 November 2007, that Israelis are prepared to give up the West Bank in exchange for peace. [9] This was Rice's 8th visit to the region during the Bush Administration.

Palestinian

Abbas stated that a clear agenda was necessary for the conference. [10] He demanded a Palestinian state comprising an area equal to the territory of the West Bank and Gaza Strip. [11] He further demanded that all six central issues be debated at the conference: Jerusalem, refugees and right of return, borders, settlements, water and security. [12]

Abbas said that he hoped to reach an agreement with Israel by the end of November 2007, [13] which Abbas would then put to a referendum. [14] Furthermore, he expressed his hope that a final agreement with Israel would be possible within six months of the conference. [15]

Israeli

In October 2007, Prime Minister Olmert indicated that he would be willing to give up parts of East Jerusalem as part of a broader peace settlement at Annapolis, [16] drawing considerable criticism from right-wing Israeli and foreign Jewish organizations and Christian Zionists. [17] [18] [19]

On 27 November 2007, Ovadia Yosef, the spiritual leader of the Shas party, announced that his party would leave the government coalition, thereby ending the coalition's majority in the Knesset, if Ehud Olmert agreed to divide Jerusalem. Shas minister Eli Yishai explained: "Jerusalem is above all political considerations. I will not help enable concessions on Jerusalem." [20] Olmert's ability to follow through on his earlier comments about concessions in East Jerusalem is therefore in question.

Prior to the conference, President Bush met with Israeli and Palestinian leaders in the White House. [21] After meeting with Olmert and Abbas, President Bush read from a joint statement, signed by both parties, supporting a Two-State Solution. "We agreed to immediately launch good faith, bilateral negotiations in order to conclude a peace treaty resolving all outstanding issues, including core issues, without exception," and that, "The final peace settlement will establish Palestine as a homeland for the Palestinian people just as Israel is the homeland for the Jewish people." [22]

A joint understanding, read by US president George Bush, stated that "In furtherance of the goal of two states, Israel and Palestine, living side by side in peace and security" the parties agreed to"immediately launch good-faith bilateral negotiations in order to conclude a peace treaty, resolving all outstanding issues, including all core issues without exception, as specified in previous agreements". A steering committee would meet from 12 December 2007, followed by biweekly negotiations between President Abbas and Prime Minister Olmert.

The parties also committed to immediately implement their respective obligations under the Roadmap for peace and to continue the implementation of it until they had reached a peace treaty, to be concluded before the end of 2008. [23]

Protests and boycotts

Hamas and Grand Ayatollah Ali Khamenei of Iran called for a boycott of the conference, [24] [25] and on November 23 Hamas held a demonstration in the Gaza Strip. In the West Bank, large demonstrations opposed to the conference were quelled heavy-handedly, and demonstrators were beaten by Fatah militants. [26] The president of Iran, Mahmoud Ahmadinejad, denounced the event, stating that it was "A political show for the media which is in Israel's interest". [27]

On the other hand, Jewish activists and organizations opposed to Israel's concession in a peace settlement of any part of Jerusalem or the West Bank became increasingly vocal against the Olmert government, with protests in front of Israeli embassies in New York and Washington D.C. during the summit. [28] On 27 November 2007, Rabbi Dov Lior of the Yesha Rabbis Council called an "emergency meeting" in order to discuss the upcoming conference. During the meeting, Lior stated: "No leader, in any generation, has the right to give away Eretz Israel . we call on the Jews abroad, and especially on community leaders and rabbis, to join us in our efforts against this treaty and its implications. . Together, we will save the people of Israel from the government's terrible plan." Lior further stated that peace would only be achieved by "[cleansing] the country of Arabs and [resettling] them in the countries where they came from." [29] A number of large mainstream American Jewish and Christian groups joined together with a majority of Knesset to oppose any negotiation that would include altering Jerusalem's status. They formed the Coordinating Council on Jerusalem.

Apoyo

Organizations that approved of the conference also mobilized and prepared to demonstrate their support for the summit. [30] [31] The United Nations prepared a resolution to be adopted by the Security Council on November 30, 2007, expressing support for the outcome of the conference. The resolution was withdrawn after Israel raised complaints. In addition to Israel's complaints, the Palestinian Authority also said it wasn't interested in a resolution, according to UN sources. [32]


Native American Heritage Month

We celebrate Native American Heritage Month in November to recognize the achievements and contributions of Native Americans. In 1990 President George H. W. Bush approved a joint resolution designating November 1990 “National American Indian Heritage Month.” Similar proclamations, under variants on the name (including “Native American Heritage Month” and “National American Indian and Alaska Native Heritage Month”) have been issued each year since 1994.

Indigenous Digital Archive’s Treaties Portal

NARA collaborated with the Museum of Indian Arts and Culture (MIAC) to launch the Indigenous Digital Archive’s Treaties Portal. This website provides public access to digital copies of NARA’s series of ratified Indian Treaties. The project was made possible by a generous gift from an anonymous donor and with the support of the National Archives Foundation, a nonprofit partner of the National Archives. Read more on the Archivist's blog and in the news release.

The National Archives holds hundreds of thousands of U.S. Government records relating to Native Americans. Find them in the research portal for American Indian records and Bureau of Indian Affairs photo finding aid. View related records in the National Archives Catalog.

Our Native Communities program is an educational resource providing step-by-step instructions for locating important Native American records. We offer hands-on practice, and special Citizen Archivist Missions to make records easily accessible.

The American Indian Records Community on the History Hub is a space where you can learn about finding and managing American Indian records. Ask a question, answer an unanswered question, or share your tips on how you research.


President George W. Bush Addresses The United Nations [November 23, 2003] - History

delivered 17 March 2003 from the Cross Hall at the White House

[AUTHENTICITY CERTIFIED: Text version below transcribed directly from audio.]

My fellow citizens, events in Iraq have now reached the final days of decision. For more than a decade, the United States and other nations have pursued patient and honorable efforts to disarm the Iraqi regime without war. That regime pledged to reveal and destroy all its weapons of mass destruction as a condition for ending the Persian Gulf War in 1991.

Since then, the world has engaged in 12 years of diplomacy. We have passed more than a dozen resolutions in the United Nations Security Council. We have sent hundreds of weapons inspectors to oversee the disarmament of Iraq. Our good faith has not been returned.

The Iraqi regime has used diplomacy as a ploy to gain time and advantage. It has uniformly defied Security Council resolutions demanding full disarmament. Over the years, U.N. weapon inspectors have been threatened by Iraqi officials, electronically bugged, and systematically deceived. Peaceful efforts to disarm the Iraqi regime have failed again and again -- because we are not dealing with peaceful men.

Intelligence gathered by this and other governments leaves no doubt that the Iraq regime continues to possess and conceal some of the most lethal weapons ever devised. This regime has already used weapons of mass destruction against Iraq's neighbors and against Iraq's people.

The regime has a history of reckless aggression in the Middle East. It has a deep hatred of America and our friends. And it has aided, trained, and harbored terrorists, including operatives of al Qaeda.

The danger is clear: using chemical, biological, or, one day, nuclear weapons, obtained with the help of Iraq, the terrorists could fulfill their stated ambitions and kill thousands or hundreds of thousands of innocent people in our country, or any other.

The United States and other nations did nothing to deserve or invite this threat. But we will do everything to defeat it. Instead of drifting along toward tragedy, we will set a course toward safety. Before the day of horror can come, before it is too late to act, this danger will be removed.

The United States of America has the sovereign authority to use force in assuring its own national security. That duty falls to me, as Commander-in-Chief, by the oath I have sworn, by the oath I will keep.

Recognizing the threat to our country, the United States Congress voted overwhelmingly last year to support the use of force against Iraq. America tried to work with the United Nations to address this threat because we wanted to resolve the issue peacefully. We believe in the mission of the United Nations. One reason the U.N. was founded after the second world war was to confront aggressive dictators, actively and early, before they can attack the innocent and destroy the peace.

In the case of Iraq, the Security Council did act, in the early 1990s. Under Resolutions 678 and 687 -- both still in effect -- the United States and our allies are authorized to use force in ridding Iraq of weapons of mass destruction. This is not a question of authority it is a question of will.

Last September, I went to the U.N. General Assembly and urged the nations of the world to unite and bring an end to this danger. On November 8th, the Security Council unanimously passed Resolution 1441, finding Iraq in material breach of its obligations, and vowing serious consequences if Iraq did not fully and immediately disarm.

Today, no nation can possibly claim that Iraq has disarmed. And it will not disarm so long as Saddam Hussein holds power. For the last four-and-a-half months, the United States and our allies have worked within the Security Council to enforce that Council's long-standing demands. Yet, some permanent members of the Security Council have publicly announced they will veto any resolution that compels the disarmament of Iraq. These governments share our assessment of the danger, but not our resolve to meet it. Many nations, however, do have the resolve and fortitude to act against this threat to peace, and a broad coalition is now gathering to enforce the just demands of the world. The United Nations Security Council has not lived up to its responsibilities, so we will rise to ours.

In recent days, some governments in the Middle East have been doing their part. They have delivered public and private messages urging the dictator to leave Iraq, so that disarmament can proceed peacefully. He has thus far refused. All the decades of deceit and cruelty have now reached an end. Saddam Hussein and his sons must leave Iraq within 48 hours. Their refusal to do so will result in military conflict, commenced at a time of our choosing. For their own safety, all foreign nationals -- including journalists and inspectors -- should leave Iraq immediately.

Many Iraqis can hear me tonight in a translated radio broadcast, and I have a message for them. If we must begin a military campaign, it will be directed against the lawless men who rule your country and not against you. As our coalition takes away their power, we will deliver the food and medicine you need. We will tear down the apparatus of terror and we will help you to build a new Iraq that is prosperous and free. In a free Iraq, there will be no more wars of aggression against your neighbors, no more poison factories, no more executions of dissidents, no more torture chambers and rape rooms. The tyrant will soon be gone. The day of your liberation is near.

It is too late for Saddam Hussein to remain in power. It is not too late for the Iraqi military to act with honor and protect your country by permitting the peaceful entry of coalition forces to eliminate weapons of mass destruction. Our forces will give Iraqi military units clear instructions on actions they can take to avoid being attacked and destroyed. I urge every member of the Iraqi military and intelligence services, if war comes, do not fight for a dying regime that is not worth your own life.

And all Iraqi military and civilian personnel should listen carefully to this warning: In any conflict, your fate will depend on your actions. Do not destroy oil wells, a source of wealth that belongs to the Iraqi people. Do not obey any command to use weapons of mass destruction against anyone, including the Iraqi people. War crimes will be prosecuted. War criminals will be punished. And it will be no defense to say, "I was just following orders."

Should Saddam Hussein choose confrontation, the American people can know that every measure has been taken to avoid war, and every measure will be taken to win it. Americans understand the costs of conflict because we have paid them in the past. War has no certainty, except the certainty of sacrifice.

Yet, the only way to reduce the harm and duration of war is to apply the full force and might of our military, and we are prepared to do so. If Saddam Hussein attempts to cling to power, he will remain a deadly foe until the end. In desperation, he and terrorists groups might try to conduct terrorist operations against the American people and our friends. These attacks are not inevitable. They are, however, possible. And this very fact underscores the reason we cannot live under the threat of blackmail. The terrorist threat to America and the world will be diminished the moment that Saddam Hussein is disarmed.

Our government is on heightened watch against these dangers. Just as we are preparing to ensure victory in Iraq, we are taking further actions to protect our homeland. In recent days, American authorities have expelled from the country certain individuals with ties to Iraqi intelligence services. Among other measures, I have directed additional security of our airports, and increased Coast Guard patrols of major seaports. The Department of Homeland Security is working closely with the nation's governors to increase armed security at critical facilities across America.

Should enemies strike our country, they would be attempting to shift our attention with panic and weaken our morale with fear. In this, they would fail. No act of theirs can alter the course or shake the resolve of this country. We are a peaceful people -- yet we're not a fragile people, and we will not be intimidated by thugs and killers. If our enemies dare to strike us, they and all who have aided them, will face fearful consequences.

We are now acting because the risks of inaction would be far greater. In one year, or five years, the power of Iraq to inflict harm on all free nations would be multiplied many times over. With these capabilities, Saddam Hussein and his terrorist allies could choose the moment of deadly conflict when they are strongest. We choose to meet that threat now, where it arises, before it can appear suddenly in our skies and cities.

The cause of peace requires all free nations to recognize new and undeniable realities. In the 20th century, some chose to appease murderous dictators, whose threats were allowed to grow into genocide and global war. In this century, when evil men plot chemical, biological, and nuclear terror, a policy of appeasement could bring destruction of a kind never before seen on this earth.

Terrorists and terror states do not reveal these threats with fair notice, in formal declarations -- and responding to such enemies only after they have struck first is not self-defense it is suicide. The security of the world requires disarming Saddam Hussein now.

As we enforce the just demands of the world, we will also honor the deepest commitments of our country. Unlike Saddam Hussein, we believe the Iraqi people are deserving and capable of human liberty. And when the dictator has departed, they can set an example to all the Middle East of a vital and peaceful and self-governing nation.

The United States, with other countries, will work to advance liberty and peace in that region. Our goal will not be achieved overnight, but it can come over time. The power and appeal of human liberty is felt in every life and every land. And the greatest power of freedom is to overcome hatred and violence, and turn the creative gifts of men and women to the pursuits of peace.

That is the future we choose. Free nations have a duty to defend our people by uniting against the violent. And tonight, as we have done before, America and our allies accept that responsibility.


Kyoto Protocol

At COP 1 in 1995, UNFCCC parties decided to accelerate climate efforts by launching negotiations toward a first sub-agreement. They agreed that, consistent with the principle of CBDRRC, the new agreement would establish binding targets and timetables for reduce developed country emissions, but no new commitments for developing countries. (In the nonbinding Byrd-Hagel resolution, the U.S. Senate rejected this premise, saying the agreement should also include new greenhouse gas limits for developing countries.)

The resulting Kyoto Protocol was adopted at COP 3 in 1997. Largely at the insistence of the United States, the agreement incorporated a series of “flexible,” or market-based, mechanisms enabling developed countries to use different forms of emissions trading to achieve their targets more cost-effectively. President Clinton, however, never submitted the protocol to the Senate, and shortly after his election, President George W. Bush announced that the U.S. would not ratify it.

Other countries proceeded to ratify the agreement and it entered into force in 2005. Its initial emission targets, however, extended only through 2012, and when it came time to negotiate a second round through 2020, several other developed countries declined to go along. The Kyoto Protocol technically remains in force, but its targets cover only a small fraction of global emissions, and there is no expectation of future targets. One element of the protocol that may continue is the Clean Development Mechanism, which certifiable emission reductions in developing countries as tradable emission offsets.


Where can I find statements made by the United States of America during the General Debate of the United Nations General Assembly?

Where can I find statements made by the United States of America during the General Debate of the United Nations General Assembly?

​75th sess. [2020, 22 Sept.]: A/75/PV.4*: President Donald Trump

74th sess. [2019, 24 Sept.]: A/74/PV.3*: President Donald Trump

73rd sess. [2018, 25 Sept.]: A/73/PV.6*: President Donald Trump

72nd sess. [2017, 19 Sept.]: A/72/PV.3*: President Donald Trump

71st sess. [2016, 20 Sept.]: A/71/PV.8*: President Barack Obama

70th sess. [2015, 28 Sept.]: A/70/PV.13*: President Barack Obama

69th sess. [2014, 24 Sept.]: A/69/PV.6*: President Barack Obama

68th sess. [2013, 24 Sept.]: A/68/PV.5*: President Barack Obama

67th sess. [2012, 25 Sept.]: A/67/PV.6*: President Barack Obama

2012, 24 Sept.: A/67/PV.4: Eric Holder (High-level Meeting on the Rule of Law at the National and International Levels)

66th sess. [2011, 21 Sept.]: A/66/PV.11*: President Barack Obama

65th sess. [2010, 23 Sept.]: A/65/PV.11*: President Barack Obama

2010, 22 Sept.: A/65/PV.9*: President Barack Obama (High-level Plenary Meeting on the Millennium Development Goals)

64th sess. [2009, 23 Sept.]: A/64/PV.3*: President Barack Obama

63rd sess. [2008, 23 Sept.]: A/63/PV.5*: President George W. Bush

62nd sess. [2007, 25 Sept.]: A/62/PV.4*: President George W. Bush

61st sess. [2006, 19 Sept.]: A/61/PV.10*: President George W. Bush

60th sess. [2005, 16 Sept.]: A/60/PV.9: Condoleezza Rice

2005, 14 Sept.: A/60/PV.2*: President George W. Bush

59th sess. [2004, 21 Sept.]: A/59/PV.3*: President George W. Bush

58th sess. [2003, 23 Sept.]: A/58/PV.7*: President George W. Bush

57th sess. [2002, 12 Sept.]: A/57/PV.2*: President George W. Bush

56th sess. [2001, 10 Nov.]: A/56/PV.44*: President George W. Bush

55th sess. [2000]: A/55/PV.10: Madeleine Korbel Albright

2000, 7 Sept.: S/PV.4194*: President William J. Clinton

2000, 6 Sept.: A/55/PV.3*: President William J. Clinton (United Nations Millennium Summit)

54th sess. [1999, 21 Sept.]: A/54/PV.6*: President William J. Clinton (A/54/PV.13: Peter Burleigh)

53rd sess. [1998, 21 Sept.]: A/53/PV.7*: President William J. Clinton (A/53/PV.16 and A/53/PV.20: Peter Burleigh)

1998, 8 June: A/S-20/PV.1*: President William J. Clinton

52nd sess. [1997, 22 Sept.]: A/52/PV.5*: President William J. Clinton (A/52/PV.18 and A/52/PV.22: Peter Burleigh)

1997, 26 June: A/S-19/PV.8*: President William J. Clinton

51st sess. [1996, 24 Sept.]: A/51/PV.6*: President William J. Clinton (A/51/PV.17 and A/51/PV.19: Edvard Gnehm)

1995, 22 Oct.: A/50/PV.35*: President William J. Clinton (Commemoration of the 50th anniversary of the United Nations)

50th sess. [1995]: A/50/PV.4: Warren Christopher (A/50/PV.17: Edvard Gnehm, A/50/PV.21: Madeleine Korbel Albright)

49th sess. [1994, 26 Sept.]: A/49/PV.4*: President William J. Clinton (A/49/PV.23: Madeleine Korbel Albright)

48th sess. [1993, 27 Sept.]: A/48/PV.4*: President William J. Clinton (A/48/PV.15: J. Phillip McLean)

47th sess. [1992, 21 Sept.]: A/47/PV.4*: President George Bush

1992, 31 Jan.: S/PV.3046*: President George Bush

46th sess. [1991, 23 Sept.]: A/46/PV.4*: President George Bush

45th sess. [1990, 1 Oct.]: A/45/PV.14*: President George Bush (A/45/PV.11: A.F. Watson, A/45/PV.23: Thomas Reeve Pickering)

1990, 25 Apr.: A/S-18/PV.5: Thomas Reeve Pickering

1990, 20 Feb.: A/S.17/PV.2: James Addison Baker

44th sess. [1989, 25 Sept.]: A/44/PV.4*: President George Bush (A/44/PV.9: Thomas Reeve Pickering)

43rd sess. [1988, 26 Sept.]: A/43/PV.4*: President Ronald Reagan (A/43/PV.11: Mr. Rondon, A/43/PV.17: Mr. Okun)

42nd sess. [1987, 21 Sept.]: A/42/PV.4*: President Ronald Reagan (A/42/PV.7 and A/42/PV.21: Pearl Bailey, A/42/PV.19: Mark D. Siljander)

41st sess. [1986, 22 Sept.]: A/41/PV.4*: President Ronald Reagan (A/41/PV.7: Joseph Verner Reed, A/41/PV.13 and A/41/PV.21: H.M. Taylor, A/41/PV.31: Vernon Anthony Walters, A/41/PV.32: Herbert S. Okun)

1985, 24 Oct.: A/40/PV.48*: President Ronald Reagan (Commemoration of the 40th anniversary of the United Nations)

40th sess. [1985]: A/40/PV.4: George Pratt Shultz (A/40/PV.5: Mr. Walters)

39th sess. [1984, 24 Sept.]: A/39/PV.4*: President Ronald Reagan

38th sess. [1983, 26 Sept.]: A/38/PV.5*: President Ronald Reagan (A/38/PV.24: John L. Loeb, A/38/PV.30: Constantine N. Dombalis, A/38/PV.32: Lyn P. Meyerhoff, A/38/PV.33: Joel Pritchard)

1982, 17 June: A/S-12/PV.16*: President Ronald Reagan

37th sess. [1982]: A/37/PV.11: George Pratt Schultz (A/37/PV.22: J. Bennett Johnston, A/37/PV.24 and A/37/PV.34: Kenneth L. Adelman, A/37/PV.26: Hernan Padilla)

36th sess. [1981]: A/36/PV.5: Alexander Haig (A/36/PV.14, A/36/PV.31 and A/36/PV.33: Kenneth L. Adelman, A/36/PV.24: Jeane Kirkpatrick)

35th sess. [1980]: A/35/PV.4: Edmund Muskie

34th sess. [1979]: A/34/PV.5: Cyrus Roberts Vance

33rd sess. [1978]: A/33/PV.14: Cyrus Roberts Vance

32nd sess. [1977, 4 Oct.]: A/32/PV.18*: President Jimmy Carter

31st sess. [1976]: A/31/PV.11: Henry Kissinger (A/31/PV.14: Ersa Poston, A/31/PV.24: W. Tapley Bennett, A/31/PV.32: William Scranton)

30th sess. [1975]: A/PV.2355: Henry Kissinger (A/PV.2376: Clarence Mitchell, A/PV.2380: Carme Maymi)

29th sess. [1974]: A/PV.2238: Henry Kissinger

1974, 18 Sept.: A/PV.2234*: President Gerald R. Ford

28th sess. [1973]: A/PV.2124: Henry Kissinger (A/PV.2148: John Scali)

27th sess. [1972]: A/PV.2038: William Rogers (A/PV.2063: Julia Rivera de Vincenti)

26th sess. [1971]: A/PV.1950: William Rogers

1970, 23 Oct.: A/PV.1882*: President Richard M. Nixon (Celebration of the 25th anniversary of the United Nations)

25th sess. [1970]: A/PV.1854: Charles Woodruff Yost

24th sess. [1969, 18 Sept.]: A/PV.1755*: President Richard M. Nixon

23rd sess. [1968]: A/PV.1677: Dean Rusk

1968, 12 June: A/PV.1672*: President Lyndon B. Johnson

22nd sess. [1967]: A/PV.1562: Arthur Goldberg (A/PV.1563 and A/PV.1573: Arthur Goldberg, A/PV.1582: Herbert O'Conor, A/PV.1591: L.H. Fountain)

21st sess. [1966]: A/PV.1412: Arthur Goldberg (A/PV.1413, A/PV.1420, A/PV.1447: Arthur Goldberg, A/PV.1443: James Nabrit)

20th sess. [1965]: A/PV.1334: Arthur Goldberg (A/PV.1346, A/PV.1352 and A/PV.1364: Arthur Goldberg)

1965, 25 June: Lyndon B. Johnson [meeting held in San Francisco commemorating the 20th anniversary of the signing of the Charter of the United Nations text printed in the Monthly Chronicle UN Library NY call number: UNST/OPI(05)/C3, vol. 2, no. 7, July 1965]

19th sess. [1964-1965]: A/PV.1323: Adlai Ewing Stevenson (A/PV.1300: Adlai Ewing Stevenson, A/PV.1319: Charles Woodruff Yost)

1963, 17 Dec.: A/PV.1284*: President Lyndon B. Johnson

18th sess. [1963, 20 Sept.]: A/PV.1209*: President John F. Kennedy (A/PV.1231: Adlai Ewing Stevenson)

17th sess. [1962]: A/PV.1125: Adlai Ewing Stevenson (A/PV.1127: Adlai Ewing Stevenson)

16th sess. [1961, 25 Sept.]: A/PV.1013*: President John F. Kennedy (A/PV.1032: Adlai Ewing Stevenson)

15th sess. [1960, 22 Sept.]: A/PV.868*: President Dwight D. Eisenhower (A/PV. 870 and A/PV.874: Wadsworth, James)

14th sess. [1959]: A/PV.797: Christian Herter (A/PV.823: Henry Cabot Lodge)

13th sess. [1958]: A/PV.749: John Foster Dulles (A/PV.768: Henry Cabot Lodge)

1958, 13 Aug.: A/PV.733*: President Dwight D. Eisenhower

12th sess. [1957]: A/PV.680: John Foster Dulles

11th sess. [1956]: A/PV.581: Herbert Hoover (A/PV.589: Henry Cabot Lodge)

10th sess. [1955]: A/PV.518: John Foster Dulles

1955, 20 June: Dwight D. Eisenhower [meeting held in San Francisco commemorating the 10th anniversary of the signing of the Charter of the United Nations text included in press release series SF/- (1955)]

9th sess. [1954]: A/PV.475: John Foster Dulles

1953, 8 Dec.: A/PV.470*: President Dwight D. Eisenhower

8th sess. [1953]: A/PV.434: John Foster Dulles

1952, 24 Nov.: Dwight D. Eisenhower [visit only see: United Nations Bulletin <UN Library NY call number: UNST/DPI(05)/U5>, vol. 13 (July-Dec. 1952), no. 11, pág. 512]

7th sess. [1952]: A/PV.380: Dean Gooderham Acheson

6th sess. [1951]: A/PV.335: Dean Gooderham Acheson

1950, 24 Oct.: A/PV.295*: President Harry S. Truman

5th sess. [1950]: A/PV.279: Dean Gooderham Acheson

1949, 24 Oct.: A/PV.237*: President Harry S. Truman

4th sess. [1949]: A/PV.222: Dean Gooderham Acheson

3rd sess. [1948]: A/PV.139: George Marshall

2nd sess. [1947]: A/PV.82: George Marshall

1st sess. [1946]: A/PV.44: Warren Austin

1946, 23 Oct.: A/PV.34*: President Harry S. Truman

Note: An asterisk [*] indicates a statement made by a Head of State or Government or a dignitary. Symbols in parentheses indicates right of reply. Symbols where no session information is given indicates that the statement was delivered during a High Level Meeting.


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